lunes, 31 de julio de 2017
jueves, 25 de septiembre de 2014
LAS PRISAS DE UN CARACOL
Erase un caracol al que un buen día se le ocurrió que tenia que subir una escalera. La escalera era alta y el caracol mas lento de lo habitual. No extraño, pues, que empleara nada menos que casi siete años en completar su laboriosa ascension.
Estaba contento porque ya llegaba al final. Pero, cuando subía el ultimo escalón, le cogieron las prisas. Subió apresuradamente y, de pronto, se cayo y no paro de rodar hasta el suelo. Una vez abajo, amagullado y dolorido, se dijo: ¡Caramba, lo que son las prisas!
Y desde entonces, cuando alguien tarda mucho en hacer una labor que sale mal, la gente suele decir: te ha pasado lo que la caracol. Después de siete años, las prisas.
Estaba contento porque ya llegaba al final. Pero, cuando subía el ultimo escalón, le cogieron las prisas. Subió apresuradamente y, de pronto, se cayo y no paro de rodar hasta el suelo. Una vez abajo, amagullado y dolorido, se dijo: ¡Caramba, lo que son las prisas!
Y desde entonces, cuando alguien tarda mucho en hacer una labor que sale mal, la gente suele decir: te ha pasado lo que la caracol. Después de siete años, las prisas.

EL NARANJO ENCANTADO
Cuenta que en el cementerio de Guayaquil existía un naranjo cuyos frutos llamaban la atención de todos los visitantes.
Lo extraño era que nadie probaba los maravillosos frutos porque se creía que las personas que se atrevían a tomarlos quedaban atrapados en el cementerio. La leyenda dice que un joven muy apuesto tentado por el olor del naranjo, recogió algunos frutos y quiso llevarlos a su casa, pero no encontraba la salida. Cansado de tanto buscar se sentó a descansar. La noche se acercaba y el pobre joven estaba muy asustado. Un descuido hizo que las naranjas cayeran al piso y, cuando las iba a recoger observo que la salida estaba al frente a el. El joven salio y se alejo del lugar. Naturalmente, no se llevo las deliciosas naranjas.
Lo extraño era que nadie probaba los maravillosos frutos porque se creía que las personas que se atrevían a tomarlos quedaban atrapados en el cementerio. La leyenda dice que un joven muy apuesto tentado por el olor del naranjo, recogió algunos frutos y quiso llevarlos a su casa, pero no encontraba la salida. Cansado de tanto buscar se sentó a descansar. La noche se acercaba y el pobre joven estaba muy asustado. Un descuido hizo que las naranjas cayeran al piso y, cuando las iba a recoger observo que la salida estaba al frente a el. El joven salio y se alejo del lugar. Naturalmente, no se llevo las deliciosas naranjas.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
LA CASA 1028
Durante la época colonial, en nuestra ciudad vivía una niña llamada Bella Aurora. Era hija única de unos padres muy ricos y cariñosos que la cuidaban con mucho amor. En aquel tiempo, la Plaza de la
Independencia no tenia el monumento de La Libertad, sino una pileta en el centro. Allí se realizo una gran corrida de toros. La noche anterior a la corrida, la niña despertó lanzando gritos de angustia, pues en su sueño un toro negro la asesinaba. Su empleada y luego sus padres la consolaron advirtiéndole que solo se trataba de una pesadilla. Cuando amaneció, Bella Aurora estaba muy ojerosa y desalentada, de modo que para animarla la vistieron primorosamente y la llevaron a disfrutar de la fiesta taurina de la plaza, la cual se hallaba hermosamente decorada.
Asomo el primer toro y todos se pusieron contentos. La niña sonreía débilmente. En segundo lugar salio un toro negro. Luego de mirar a su alrededor, se acerco lentamente hacia Bella Aurora. Ella a ver que era idéntico al toro que había visto en su pesadilla, se desmayo del susto. Sus padres la llevaron de inmediato a casa para curarla con muchos mimos, debido al espanto que sufrió.
Dicen que le toro negro se desesperaba en la plaza. Buscaba a la niña. Al no encontrarla, salto la barrera y se dirigió a la casa 1028. Rompió la puerta de la calle. Subió al corredor. Olfateo por todas partes. Entro al dormitorio de Bella Aurora. Al ver al toro quiso huir, pero no tuvo fuerzas. Solo alcanzo a dar un grito fuerte, mientras el toro la embestía. El animal desapareció después. Se hizo humo. Los padres de Bella Aurora lloraban mucho después de la muerte de su querida hija.
Independencia no tenia el monumento de La Libertad, sino una pileta en el centro. Allí se realizo una gran corrida de toros. La noche anterior a la corrida, la niña despertó lanzando gritos de angustia, pues en su sueño un toro negro la asesinaba. Su empleada y luego sus padres la consolaron advirtiéndole que solo se trataba de una pesadilla. Cuando amaneció, Bella Aurora estaba muy ojerosa y desalentada, de modo que para animarla la vistieron primorosamente y la llevaron a disfrutar de la fiesta taurina de la plaza, la cual se hallaba hermosamente decorada.
Asomo el primer toro y todos se pusieron contentos. La niña sonreía débilmente. En segundo lugar salio un toro negro. Luego de mirar a su alrededor, se acerco lentamente hacia Bella Aurora. Ella a ver que era idéntico al toro que había visto en su pesadilla, se desmayo del susto. Sus padres la llevaron de inmediato a casa para curarla con muchos mimos, debido al espanto que sufrió.
Dicen que le toro negro se desesperaba en la plaza. Buscaba a la niña. Al no encontrarla, salto la barrera y se dirigió a la casa 1028. Rompió la puerta de la calle. Subió al corredor. Olfateo por todas partes. Entro al dormitorio de Bella Aurora. Al ver al toro quiso huir, pero no tuvo fuerzas. Solo alcanzo a dar un grito fuerte, mientras el toro la embestía. El animal desapareció después. Se hizo humo. Los padres de Bella Aurora lloraban mucho después de la muerte de su querida hija.
UN REGALO PARA PAPÀ
Cuando Maritza y su mama llegaron a la granja, los abuelos salieron a recibirlos con besos y abrazos.
-¿Saben?. Nos vamos a quedar una semana-dijo Maritza.
-¡Que suerte! Nos divertiremos mucho.
-Contesto el abuelo.
Y así fue como el primer día regaron las plantas; el segundo cortaron el pasto; el tercero juntaron manzanas; el cuarto ayudaron a Lily, la perra policia, a bañar sus cuatro cachorritos; el quinto pintaron rabanitos; el sexto jugaron con los pollitos y el séptimo salieron a pasear a caballo y tomaron jugo con tortas hechas por la abuela.
-¡La semana ha pasado volando!-dijo mama.
-¿te divertiste Maritza?- le preguntaron cariñosamente los abuelos.
Pero Maritza no contesto porque estaba muy ocupada contando los regalos que se llevaba; una canasta con manzanas y rábanos....un pan casero y un frasco de mermelada.
-¿Y tu papa?- dijo de pronto-¿No hay regalo?
Pero Maritza corrió hacia el fondo y volvió con una planta de campanillas azules en una maceta.
Papa las espero en la estación y cuando llegaron a la casa y sacaron todo lo que tenían en el bolso, pregunto:
¿Y mi regalo?¿Te acordaste de un regalo para mi?
-¡Claro que si!- Contesto Maritza dándole la maceta con las flores azules que enseguida empezaron a tintinear!
-¡Oh ! ¡Que precioso regalo! Desde hoy sera mi despertador.
Y se fue a poner la maceta sobre la mesa.
Moraleja: Ama y sigue siempre los consejos de tus padres
-¿Saben?. Nos vamos a quedar una semana-dijo Maritza.
-¡Que suerte! Nos divertiremos mucho.
-Contesto el abuelo.
Y así fue como el primer día regaron las plantas; el segundo cortaron el pasto; el tercero juntaron manzanas; el cuarto ayudaron a Lily, la perra policia, a bañar sus cuatro cachorritos; el quinto pintaron rabanitos; el sexto jugaron con los pollitos y el séptimo salieron a pasear a caballo y tomaron jugo con tortas hechas por la abuela.
-¡La semana ha pasado volando!-dijo mama.
-¿te divertiste Maritza?- le preguntaron cariñosamente los abuelos.
Pero Maritza no contesto porque estaba muy ocupada contando los regalos que se llevaba; una canasta con manzanas y rábanos....un pan casero y un frasco de mermelada.
-¿Y tu papa?- dijo de pronto-¿No hay regalo?
Pero Maritza corrió hacia el fondo y volvió con una planta de campanillas azules en una maceta.
Papa las espero en la estación y cuando llegaron a la casa y sacaron todo lo que tenían en el bolso, pregunto:
¿Y mi regalo?¿Te acordaste de un regalo para mi?
-¡Claro que si!- Contesto Maritza dándole la maceta con las flores azules que enseguida empezaron a tintinear!
-¡Oh ! ¡Que precioso regalo! Desde hoy sera mi despertador.
Y se fue a poner la maceta sobre la mesa.
Moraleja: Ama y sigue siempre los consejos de tus padres
LA HORMIGUITA SOLITARIA
Esta era una hormiguita que quería vivir sola. Una mañana se escapo del hormiguero. Camino mucho y ,de pronto, encontró un gran terrón de azúcar.
-¡Calla! -se dijo-, Me lo llevare para guardarlo en un almacén que he de fabricar en lo mas alto de la falda de la montaña, para que nadie lo coja. Así tendré comida durante el tiempo de lluvia.
Y trabajo todo el día, tratando de llevarse el terrón. Cuando llego esa noche, estaba rendida de cansancio. Una ranita, que le observaba, le dijo:
-¡Como, señora hormiga! ¿no puede usted con el terrón?
-Pesa mucho para ser llevado por mi sola, amiga ranita, ¿quiere usted ayudarme?
-¡Oh, no!-repuso la ranita-, Eso es cosa de hormigas. Vaya usted en busca de sus hermanas y entre todas podrán con el.
La hormiguita pensó: "Esta ranita tiene razón", y regreso al hormiguero dando cuenta de su hallazgo.
Entonces todas las hormiguitas fueron con ella y se llevaron el terrón de azúcar para su almacén.
Desde aquel día, la hormiguita no intento separarse mas de sus compañeras.
Moraleja: la unión hace la fuerza.
-¡Calla! -se dijo-, Me lo llevare para guardarlo en un almacén que he de fabricar en lo mas alto de la falda de la montaña, para que nadie lo coja. Así tendré comida durante el tiempo de lluvia.
Y trabajo todo el día, tratando de llevarse el terrón. Cuando llego esa noche, estaba rendida de cansancio. Una ranita, que le observaba, le dijo:
-¡Como, señora hormiga! ¿no puede usted con el terrón?
-Pesa mucho para ser llevado por mi sola, amiga ranita, ¿quiere usted ayudarme?
-¡Oh, no!-repuso la ranita-, Eso es cosa de hormigas. Vaya usted en busca de sus hermanas y entre todas podrán con el.
La hormiguita pensó: "Esta ranita tiene razón", y regreso al hormiguero dando cuenta de su hallazgo.
Entonces todas las hormiguitas fueron con ella y se llevaron el terrón de azúcar para su almacén.
Desde aquel día, la hormiguita no intento separarse mas de sus compañeras.
Moraleja: la unión hace la fuerza.



