miércoles, 24 de septiembre de 2014

LA CASA 1028

Durante la época colonial, en nuestra ciudad vivía una niña llamada Bella Aurora. Era hija única de unos padres muy ricos y cariñosos que la cuidaban con mucho amor. En aquel tiempo, la Plaza de la
Independencia no tenia el monumento de La Libertad, sino una pileta en el centro. Allí se realizo una gran corrida de toros. La noche anterior a la corrida, la niña despertó lanzando gritos de angustia, pues en su sueño un toro negro la asesinaba. Su empleada y luego sus padres la consolaron advirtiéndole que solo se trataba de una pesadilla. Cuando amaneció, Bella Aurora estaba muy ojerosa y desalentada, de modo que para animarla la vistieron primorosamente y la llevaron a disfrutar de la fiesta taurina de la plaza, la cual se hallaba hermosamente decorada.
Asomo el primer toro y todos se pusieron contentos. La niña sonreía débilmente. En segundo lugar salio un toro negro. Luego de mirar a su alrededor, se acerco lentamente  hacia Bella Aurora. Ella a ver que era idéntico al toro que había visto en su pesadilla, se desmayo del susto. Sus padres la llevaron de inmediato a casa para curarla con muchos mimos, debido al espanto que sufrió.
Dicen que le toro negro  se desesperaba en la plaza. Buscaba a la niña. Al no encontrarla, salto la barrera y se dirigió a la casa 1028. Rompió la puerta de la calle. Subió al corredor. Olfateo por todas partes. Entro al dormitorio de Bella Aurora. Al ver al toro quiso huir, pero no tuvo fuerzas. Solo alcanzo a dar un  grito fuerte, mientras el toro la embestía. El animal desapareció después. Se hizo humo. Los padres de Bella Aurora lloraban mucho después de la muerte  de su querida hija.


Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario