Estaba contento porque ya llegaba al final. Pero, cuando subía el ultimo escalón, le cogieron las prisas. Subió apresuradamente y, de pronto, se cayo y no paro de rodar hasta el suelo. Una vez abajo, amagullado y dolorido, se dijo: ¡Caramba, lo que son las prisas!
Y desde entonces, cuando alguien tarda mucho en hacer una labor que sale mal, la gente suele decir: te ha pasado lo que la caracol. Después de siete años, las prisas.

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